El Aeropuerto de Atenas, pionero en utilizar IoT para la monitorización medioambiental

Si existe una civilización sobre la que se han asentado las bases de la sociedad en la que vivimos, esa es la griega. Desde la democracia hasta las matemáticas, pasando por la filosofía, el teatro o la arquitectura, Grecia ha sido cuna de muchas de las disciplinas que, todavía hoy, gobiernan nuestra realidad cotidiana.

La aviación, por su parte, no supone una excepción: allá por el año 400 a.C., Arquitas de Tarento, un filósofo y estudioso griego perteneciente a la escuela pitagórica, dejó su impronta en la historia de la aeronáutica al construir un aparato de madera capaz de alzarse 180 metros del suelo. Este ingenio fue oportunamente bautizado como Peristera, voz griega que significa paloma.

Más de dos milenios han transcurrido desde aquellos días hasta la actualidad, pero Grecia sigue contribuyendo a la innovación dentro del sector aeronáutico. ¿Cómo lo ha logrado en esta ocasión? Con la reciente introducción de un revolucionario concepto en el ámbito aeroportuario: Internet of Things (IoT), traducido al castellano como internet de las cosas.

Pero ¿en qué consiste este concepto? En resumidas cuentas, en la interconexión digital de objetos cotidianos con internet, de manera que la distancia entre el mundo físico en el que vivimos y el mundo digital sea cada vez más corta.

El caso que nos ocupa tiene como protagonista al Aeropuerto Internacional de Atenas, el más grande de toda Grecia. Con un volumen registrado de 20 millones de pasajeros en 2016 (un 10,7 % más que en el ejercicio anterior), el organismo alcanzó el año pasado un nuevo récord de tráfico. Este incremento del número de viajeros conllevó, lógicamente, un aumento de la cantidad de aeronaves que frecuentaron el aeropuerto, y, con ello, del número de despegues y aterrizajes.

Para un aeródromo como el de Atenas, comprometido con la protección del medioambiente (fue el primer aeropuerto griego en alcanzar la neutralidad climática), era necesario mejorar la monitorización ambiental. De esta necesidad surgió la colaboración del aeródromo con dos empresas especializadas en IoT: la griega Ex Machina (EXM) y la española Libelium.

El proyecto en cuestión tenía dos objetivos claros: en primer lugar, monitorizar la calidad del aire más allá del vallado perimetral aeroportuario. En segundo lugar, precisar la situación de las aeronaves dentro del aeropuerto con el fin de no alterar el bienestar de las comunidades adyacentes.

El primero de estos propósitos consistía en observar y analizar las concentraciones de elementos contaminantes en el aire, como pueden ser el ozono o la materia particulada. Para ello, Ex Machina ideó un dispositivo portátil y económico cuya función es monitorizar la contaminación atmosférica. Este aparato, que combina la tecnología Waspmote Plug and Sense! de Libelium y firmware personalizado de EXM, está constituido por sondas encargadas del seguimiento de la temperatura, la presión atmosférica, la humedad, el ozono y la materia particulada.

El segundo objetivo del proyecto radicaba en detectar la ubicación de las aeronaves en el aeródromo durante el despegue con un mecanismo no intrusivo. Para ello, Ex Machina se sirvió de una técnica pionera basada en sensores del sonido, en la que también empleó la tecnología Plug and Sense! de Libelium.

La solución consistía en establecer una red de nodos de medición acústica, gracias a la cual es posible extraer datos en tiempo real. Una vez analizada toda la información en el back-end de EXM y cruzada con otros datos pertinentes (tipo de aeronave, vuelo y aerolínea), resulta posible determinar la localización exacta de los aviones y enviarla al departamento de medioambiente para su posterior análisis.

Al escoger este sistema para el control ambiental, el Aeropuerto Internacional de Atenas se ha convertido en uno de los organismos pioneros en introducir la tecnología IoT en el sector aeronáutico, abriendo así una vía de entrada para las últimas tecnologías digitales.