Tecnología EMAS de última generación

Con el paso del tiempo y los progresos realizados en materia de aviación se han conseguido logros hiperbólicos en todo lo relacionado con la seguridad aérea, principalmente en lo concerniente al diseño y construcción de aeronaves. No obstante, las infraestructuras aeroportuarias, y más concretamente las pistas, no han sido una excepción a esta regla: mejoras en los tipos de pavimento, adelantos en los sistemas de balizamiento o la incorporación de franjas de seguridad son solo algunos de los avances que han ayudado a que las operaciones de despegue y aterrizaje ―las más delicadas de cualquier vuelo― gocen actualmente de altos niveles de seguridad.

Otro de los sistemas que se han implantado en los aeropuertos a lo largo de  los últimos años son las áreas de seguridad de extremo de pista, también conocidas como RESA (Runway End Safety Area). Las RESA son superficies que, añadidas a las pistas, ayudan a reducir el riesgo de daños en las aeronaves que efectúen aterrizajes demasiado cortos o demasiado largos. Pese a todo, existen ciertos aeródromos que, por sus dimensiones o por las características de su entorno, no pueden disponer de estas áreas en sus instalaciones. En casos como estos, deben implantarse tecnologías alternativas que emulen las virtudes de las RESA.

Dentro de esta categoría, uno de los sistemas más empleados en todo el mundo son los EMAS (Engineered Material Arresting Systems): unas superficies que se incorporan en el extremo de las pistas y que, por su diseño y por los materiales de los que están hechas, absorben el impacto de las aeronaves y detienen su avance, ayudando a reducir las posibilidades de que un avión se salga de la pista durante las labores de aterrizaje.

Desde que su creación, han sido muchos los aeropuertos que han incorporado a sus pistas estos sistemas de frenado, evitando así numerosos contratiempos en las operaciones de descenso de las aeronaves. Hasta la fecha, se calcula que los EMAS han evitado, solo en Estados Unidos, un total de doce accidentes de aviación.

La entrada de HANGKE en el mercado

HANGKE ENTERPRISES fue fundada en el año 2011 por la Academia China de Tecnología Espacial, más conocida como CAST (China Academy of Space Technology). Centrada en labores de seguridad operacional, la actividad principal de HANGKE gira en torno a dos ejes: por un lado, los sistemas de detección de objetos dañinos en áreas de movimiento. Por el otro, los ya mencionados EMAS, especialidad en la que han profundizado particularmente con el lanzamiento de su propio producto: LANZU-1.

El rápido desarrollo de las infraestructuras aeroportuarias en China, junto con la existencia de aeródromos que no pueden respetar las dimensiones de RESA recomendadas por la OACI (como, por ejemplo, los aeropuertos de Hechi o Linzhi), motivaron una serie de actividades de investigación y desarrollo por parte de CAST. En 2007, el organismo comenzó a recopilar información para diseñar un sistema de frenado de aeronaves que, cumpliendo con la normativa nacional e internacional, pudiera resolver los problemas relacionados con las RESA cuyas dimensiones fuesen inferiores a las aconsejadas. Así, siguiendo los preceptos de organismos como CAAC, FAA, OACI o EASA, CAST pudo crear una tecnología que mejorase la durabilidad del sistema y minimizase los costes de mantenimiento.

Pero, como en todo proceso de desarrollo y producción de un producto, CAST tuvo que seguir, a partir del año 2007, una serie de etapas que conducirían a la aprobación de LANZU-1 en 2012.

En primer lugar, se creó un grupo de trabajo constituido por altos cargos de seguridad operacional de la CAAC y por expertos en el sector aeronáutico de todo el país. Al no existir legislación internacional de referencia, el esquema para la aprobación del sistema se basó en tres normativas. En primer lugar, se tuvieron en cuenta las recomendaciones de la Federal Aviation Administration (FAA AC 150/5200-22 Engineered Material Arresting System for Aircraft Overrun). En segundo lugar, la legislación de la Civil Aviation Administration of China (CAAC MH5111-2015 Engineered Material Arresting System). En tercer y último lugar, la normativa interna de la CAAC relativa a los sistemas de drenaje requeridos en infraestructuras aeroportuarias y especificaciones técnicas para aeropuertos civiles.

Por su parte, el proceso de aprobación del sistema contó con las etapas que se le presuponen a un producto de estas características. Esto es: determinación de los parámetros teóricos para el diseño del sistema, testeo de materiales, pruebas de durabilidad, single wheel test, pruebas con aeronaves reales (seis de ellas realizadas con un Boeing 737-300 y otras tres con un Jet J6), inspección del proceso de fabricación y cumplimiento de los estándares de calidad requeridos, y, en último lugar, cumplimiento con la normativa de referencia. Todas estas fases desembocaron en la aprobación, por parte de la CAAC, de LANZU-1.

El resultado de este dilatado proceso fue la consecución de un sistema que aporta un nivel de seguridad equivalente al de las RESA recomendadas internacionalmente para aquellas pistas en las que estas superficies no alcanzan el estándar aconsejado (240 metros). Además, en los aeropuertos en los que las RESA respetan los niveles indicados, LANZU-1 incrementa considerablemente la seguridad de las operaciones. Se trata de un sistema duradero, con un coste de mantenimiento muy reducido, capaz de adaptarse a las particularidades de cada aeropuerto: características físicas, tipología de las aeronaves que lo frecuentan, necesidades concretas, etc.

En 2012, el mismo año en que se aprobó el sistema, se licitó la instalación de un EMAS en el Aeropuerto de Tengchong (China), contrato del que HANGKE resultó adjudicatario. A posteriori, la compañía comenzó la instalación de sendos sistemas en los aeropuertos de Panzhihua y Linzhi.

LANZU-1 presenta una serie de características muy interesantes dentro del mercado de los sistemas de detención de aeronaves: en primer lugar, el cálculo extremadamente preciso de la respuesta dinámica de la aeronave tras una salida de pista, con el fin de determinar las dimensiones del EMAS en función de la distancia de parada. En segundo lugar, resistencia al agua, a la radiación UV y a los cambios de temperatura. Por último, unos costes de instalación por debajo de la media y unos costes de mantenimiento casi inexistentes.

En España, TECNIGRAL es la compañía encargada de la distribución de este producto. Se trata de una consultora multidisciplinar con experiencia en servicios urbanos y, desde 2012, también en el sector transportes. En el año 2015 realizó un estudio de mercado sobre EMAS que la condujo hasta un sistema hasta entonces desconocido: LANZU-1, de HANGKE. Tras analizar exhaustivamente el proceso de fabricación y las características técnicas del producto, además de su grado de cumplimiento con la normativa vigente, HANGKE y TECNIGRAL firmaron un acuerdo de distribución en exclusiva en España.

A partir de ese momento, TECNIGRAL dio comienzo a una estrategia técnico-comercial con el fin, por un lado, de presentar el sistema a todos los agentes implicados; por el otro, de dar a conocer el sistema en el sector aeronáutico estatal, manteniendo reuniones con organismos como AESA, EASA u OACI y convirtiendo su desconocimiento en confianza y colaboración. Tanto es así que, a petición de AESA, el sistema LANZU-1 forma parte actualmente del grupo de trabajo de arresting systems de OACI; un equipo en el que se trabaja con fabricantes de todo el mundo para determinar las especificaciones técnicas que garanticen la eficacia de este tipo de sistemas.